de bauti con agustin

Fue en una noche loca, radiante y genial, cuando conocí a una mujer. Una mujer dulce, buena, linda, hermosa, cariñosa y divertida. Era tan hermosa como su fascinante nombre, Carlota. Quedamos en que nos volveríamos a ver, y así fue, Tuvimos como dos citas cuando ella me contó que tenía un hijo, Javiercito. Yo quería conocer a su hijo así que ellos me buscaron el martes por la noche a buscarme para conocernos. Estaba roncando cuando sonó el timbre. Era él, Javercito. Si les tengo que ser sincero, era realmente horrible. Él desde los primeros días en los que lo conocí me decía Scotch ya que decía que tenía color de piel, el de la cinta Scotch. Le quería enseñar diferentes deportes, pero él era muy débil, entonces lo lleve a mi gimnasio para entrenarlo. Le conté mis historias de cuando era boxeador, una leyenda. Le relaté mis grandiosas victorias ante Rocky Balboa e Iván Russo en el grandioso Luna Park. Hice que corra un rato en la cinta del gimnasio, pero el chico se caía, de hecho, se fracturó seis veces la muñeca. Pero fue mejorando, y terminó siendo muy veloz, y fuerte. Pero durante ese tiempo hubo un proceso, donde realmente, mejoró a pegar. Pegaba muy fuerte y todos sus amigos le tenían miedo. Siempre que lo llevaba a entrenar al gimnasio dejaba toda mi garganta gritándole ¡TENGANLE BRONCA AL CUERPO! esa era como mi frase siempre que lo llevaba hacia lo mismo para motivarlo. Él me mostraba sus abdominales. ¡Wow!, parecía Cristiano Ronaldo.

Un día después de todo esto empecé a pelearme con Carlota porque yo quería que el niño Javiercito haga boxea profesionalmente y ella me decía que él era muy débil, pero ella no sabía que yo lo estuve entrenando para que se pueda defender de cualquier persona que le quiera causar daño.  Ella insistía en que el nene era muy débil pero otro día mi novia pensó y me dijo que yo era débil porque me fui del boxeo profesional por una lesión en la muñeca que ella decía que la había inventado porque justo después de esa pelea me tocaba con el mejor peleador de Argentina y yo no quería perder.  Eso me hizo enojar mucho y la amenace con pegarle si me seguía burlando con eso que era falso. Y así fue como ella se puso furiosa, y terminó con nuestra relación. Con el paso del tiempo me arrepentí de haberla amenazado con pegarle. Hoy, extraño a Javiercito.

Fuente: leangua
Fecha: 18/7/2019 | Creado por: Bautista