análisis.

MAUS: UN MANIFIESTO CONTRA EL SILENCIO

 

Josefina Liendo

 

Art Spiegelman desafió con su trabajo una regla implícita: sólo ciertos géneros eran apropiados para abordar el tema del genocidio judío. El comic, género visto de manera peyorativa por ser “popular, ciertamente no se encontraba entre los autorizados.

            Es necesario analizar en profundidad las estrategias narrativas e ilustrativas del autor, empezando por el primer rasgo que salta a la vista: la alegoría.

            El autor utiliza animales antropomórficos para representar, en el libro, a judíos, polacos, alemanes, norteamericanos, franceses y gitanos. Varios son los comentarios que esta elección metodológica merece.

            En primer lugar, podemos decir que la renuncia a representar como humanos a los personajes funciona como mecanismo de distanciamiento que impide al lector la identificación plena, angustiante por demás. Esta elección se desprende de la necesidad del propio Art Spiegelman de tomar distancia con respecto a la historia de sus padres y evitar el sentimentalismo.

            Los animales elegidos para representar a los judíos, las ratas, reproducen la propaganda racista nazi. Si bien la personificación de los alemanes como gatos apela a la analogía básica con el sangriento juego del gato y el ratón, la personificación de los judíos como ratas, rápidamente trae a la mente la película propagandística de 1940 encargada a Fritz Hippler -El judío eterno- expresión máxima de la construcción paranoica nazi de los judíos como plaga.

Al mismo tiempo, la alegoría animal denuncia la humillación de las víctimas por encontrarse presas de dicha caracterización.

            La ruptura de la alegoría mediante la incorporación de un comic dentro del comic –“Prisionero del planeta infierno, una historia real”- en el que los personajes no sólo son humanos sino a su vez de un realismo extremo y desgarrador, confirma esto. Para representar su trauma real y auténtico el autor ya no necesita mecanismos de distanciamiento: ese dolor sí lo vivió, le pertenece.

 Otros aspectos importantes de su estrategia narrativa:

 La ausencia de linealidad en el relato y la superposición de niveles temporales y espaciales. Esto responde tanto a las circunstancias del proceso de elaboración -“la narración que obtuve de mi padre ciertamente no fue transmitida en forma cronológica”- como al deseo del autor de generar un relato lo más auténtico posible.

            El éxito de Maus en este sentido es absoluto: “Ambos, el narrador (Art Spiegelman) y el lector, ven el comportamiento cotidiano de Vladek permeado por sus experiencias pasadas de persecución durante el período Nazi”.  Los ejemplos son infinitos: cuando no deja al hijo usar los fósforos de madera que reserva sólo para prender el horno, cuando envuelve cajas semivacías de cereales para cambiarlas en el mercado, y podríamos seguir enumerando momentos así. Además de conservar cualquier tipo de objeto con la creencia en su utilidad futura, Vladek vive con un constante tono de queja, maltrata a su nueva mujer, Mala, e incluso puede observarse en él un racismo explícito cuando su hijo levanta a un afroamericano que hacía dedo en la ruta de las montañas Catskill –lugar en el que queda la casa familiar de veraneo y uno de los escenarios de la historia.

            La personalidad del padre se encuentra quebrada por la experiencia de la guerra y esto influye indefectiblemente en la relación padre-hijo, tanto Artie como Vladek aparecen ante los ojos del lector plagados de defectos:

            Una y otra vez Art busca rebelarse de manera tan abierta como vana contra el terror psicológico que ejerce su padre, quien oscila bruscamente entre la crítica extrema a su hijo y la necesidad de afecto. El autor Spiegelman (y con él en última instancia también el lector) sabe mucho más de la personalidad quebrada para siempre de Vladek que el personaje de Artie en el texto, quien suele enfrentarse con el padre con intolerancia, incomprensión y agresión.

Aquí reside la autenticidad de Maus.

Su compleja estrategia narrativa, con un elocuente entrelazamiento de niveles temporales y espaciales, permite al lector un acercamiento realista, no sólo a la forma en la que un judío polaco experimentó los terribles años de dominación nazi, persecución y exterminio sino a su vez al complicado problema del trauma de los sobrevivientes y sus efectos sobre las generaciones siguientes.

 

 

Fuente: http://www.yadvashem.org/yv/es/education/university/pdf/liendo.pdf
Fecha: 27/9/2018 | Creado por: Franco
Categoria: 3T
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