Con estas actividades, comenzaremos a ver algunos procedimientos de la descripción y la narración presentes en El guardián entre el centeno de Salinger.
En El guardián entre el centeno de Salinger encontramos una manera muy particular de acceder a la historia. La obra está construida a partir de numerosos procedimientos de la descripción y la narración que nos permiten conocer la subjetividad del personaje que narra: Holden Caufield. Revisemos algunos 

1) -Este es un fragmento del capítulo 2 de El guardián entre en el centeno. Señalá dónde aparece una descripción objetiva y donde aparece la descripción subjetiva. 

Sobre Spencer y su esposa (capítulo II) 

Dormían en habitaciones separadas y todo. Debían tener como setenta años cada uno y hasta puede que más, y, sin embargo, aún seguían disfrutando con sus cosas. Un poco a lo tonto, claro. Pensarán que tengo mala idea, pero de verdad no lo digo con esa intención. Lo que quiero decir es que solía pensar en Spencer a menudo, y que cuando uno pensaba mucho en él, empezaba a preguntarse para qué demonios querría seguir viviendo. Estaba todo encorvado en una postura terrible, y en clase, cuando se le caía una tiza al suelo, siempre tenía que levantarse un tío de la primera fila a recogérsela. A mí eso me parece horrible. 

2) - Seleccionen otra descripción donde aparezca combinada la descripción obetiva y subjetiva. 

Para más información, les dejamos esta presentación sobre LA DESCRIPCIÓN 

3) - Además de las desccripciones, en la novela aparecen una serie de sucesos que le ocurren al personaje narrador. Revisen el fragmento y respondan las siguientes cuestiones: 

  • ¿Qué situación quiere contar? 
  • ¿Por qué necesita contar esa situación? 
  • ¿Dónde está cuando cuenta estos sucesos? 
  • Distingui sensaciones o emociones que tuvo en ese momento y sentimientos que tiene en el rpesente (cuando está relatando) 

Fragmento del capítulo I

Pues, como iba diciendo, era diciembre y hacía un frío que pelaba en lo alto de aquella dichosa montañita. Yo sólo llevaba la gabardina y ni guantes ni nada. La semana anterior alguien se había llevado directamente de mi cuarto mi abrigo de pelo de camello con los guantes forrados de piel metidos en los bolsillos y todo. Pencey era una cueva de ladrones. La mayoría de los chicos eran de familias de mucho dinero, pero aun así era una auténtica cueva de ladrones. Cuanto más caro el colegio más te roban, palabra. Total, que ahí estaba yo junto a ese cañón absurdo mirando el campo de fútbol y pasando un frío de mil demonios. Sólo que no me fijaba mucho en el partido. Si seguía clavado al suelo, era por ver si me entraba una sensación de despedida. Lo que quiero decir es que me he ido de un montón de colegios y de sitios sin darme cuenta siquiera de que me marchaba. Y eso me revienta. No importa que la sensación sea triste o hasta desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta darme cuenta de que me marcho. Si no luego da más pena todavía. Tuve suerte. De pronto pensé en una cosa que me ayudó a sentir que me marchaba. Me acordé de un día en octubre o por ahí en que yo, Robert Tichener y Paul Campbell estábamos jugando al fútbol delante del edificio de la administración. Eran unos tíos estupendos, sobre todo Tichener. Faltaban pocos minutos para la cena y había anochecido bastante, pero nosotros seguíamos dale que te pego metiéndole puntapiés a la pelota. Estaba ya tan oscuro que casi no se veía ni el balón, pero ninguno queríamos dejar de hacer lo que estábamos haciendo. Al final no tuvimos más remedio. El profesor de biología, el señor Zambesi, se asomó a la ventana del edificio y nos dijo que volviéramos al dormitorio y nos arregláramos para la cena. Pero, a lo que iba, si consigo recordar una cosa de ese estilo, enseguida me entra la sensación de despedida. Por lo menos la mayoría de las veces. En cuanto la noté me di la vuelta y eché a correr cuesta abajo por la ladera opuesta de la colina en dirección a la casa de Spencer. No vivía dentro del recinto del colegio. Vivía en la Avenida Anthony Wayne.

 

 

 

Fecha: 1/11/2017 | Creado por: Matias
Categoria: Tercer trimestre
Etiquetas: guardián, salinger, guadalupe tavella