Entrevista a Artie

Entrevista a Art Spiegelman

 

- Has dicho que Hitler colaboró contigo en Maus. Mientras creabas tus animales, ¿cuándo descubriste la historia previa de caricaturas y estereotipos antisemitas?

Empecé a leer todo lo que pude sobre el genocidio nazi; no me costó demasiado porque no había mucho que leer en inglés. De modo que investigué mediante préstamos interbibliotecarios, recuperé algunas anécdotas de mi padre y comencé a trasladarlo a la forma animal. La obra antisemítica que más me chocó fue El Eterno Judío, un “documental” alemán de 1940 que retrataba a los judíos como barbudos con caftán apiñados en los barrios atestados del gueto, y luego saltaba y los presentaba como ratones-mejor dicho, ratas- pululando en una cloaca, con un cartelito que decía “Los judíos son ratas” o “Las alimañas de la humanidad”. Lo cual me dejó claro que la deshumanización era crucial para el proyecto de aniquilación.

De hecho, el Zyclon B, el gas empleado en Auschwitz y otros campos para los asesinatos, era un pesticida para matar bichos como pulgas o cucarachas. El término “genocidio” se inventó tras la Segunda Guerra Mundial para referirse específicamente a lo que les pasó a los judíos porque no existía ninguno que denominase a un crimen a semejante escala: intentar matar a todo un grupo étnico. Para conseguirlo había que deshumanizar por completo al vecino: se mata a gente; el genocidio se practica en subhumanos.

La deshumanización es básica para el proyecto de aniquilación: Estados Unidos demonizó a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (es lo que nos preparó para lanzar la bomba en Hiroshima) y las fotos de torturas en Abu Ghraib sugiere que la cosa continúa.

La idea de los judíos como algo exótico, como portadores de enfermedades, como  peligrosas criaturas subhumanas, era un requisito necesario para matar a mi familia.

A medida que avancé en una investigación más detallada y filtrada para el proyecto largo de Maus, descubrí que los judíos eran representados como ratas a menudo. Las caricaturas de Fips (seudónimo de Philippe Rupprecht) llenaban las páginas de Der Stürmer: simiescos judíos morenos y mugrientos en un dibujo, criaturas ratoniles en el siguiente.  Los pósteres sobre aniquilar plagas y espantarlas formaban parte de la metáfora global. Sorprende ver con qué frecuencia en la actualidad la misma imagen sigue apareciendo en dibujos antisemíticos de países árabes.

 

¿Cómo decidiste dibujar gatos y crear la metáfora gato/ratón?

Los ratones y los gatos funcionan como pareja; aparecían en los dibujos animados y los tebeos tipo Tom y Jerry de mi infancia. Me topé con el problema de la disparidad de tamaño. Tom y Jerry no son iguales a ningún nivel. Tom es más grande y, aunque Jerry es un animalillo listo y pillo, solo le llega a la punta de la zarpa. Cuando empecé a trabajar en la versión larga de Maus, mi primer impulso fue el de dibujar gatos grandes y ratones pequeños.  Para cuando llegué a una solución satisfactoria, había minimizado la disparidad, de modo que los gatos y los ratones más o menps habían devenido máscaras evidentes. Me gustó trabajar con una metáfora que no funcionaba del todo bien aunque, desde luego, no quería que avalara la ideología nazi ni que, implícitamente, suplicara compasión, algo así como “Uy, pobrecito, ratoncillo indefenso”. Equilibrar los tamaños no significada otorgarles el mismo poder, pero tampoco condenaba a los ratones a la desventaja biológica que de otro modo habría implicado la misma metáfora.

¿Cómo decidiste incluir cerdos? Esta elección en particular ha suscitado muchas reacciones negativas…

En el primer “Maus” solo necesité gatos y ratones. Cuando tuve que lidiar con, por ejemplo, la descripción que daba mi padre de la niñera polaca que cuidaba de Richieu…Bueno, ¿qué podía hacer? Los polacos no podían ser ratones ni gatos. Recurrí al lenguaje de los dibujos animados. Mira, los polacos sufrieron muchísimo bajo el dominio nazi, pero también hicieron sufrir a los judíos y, desde luego, a mi padre le asustó y le enojó mucho la respuesta de sus “compatriotas” polacos: en ese momento de la historia polaca existía un antisemitismo bastante virulento. Todavía hoy quedan rastros de esa virulencia sin prácticamente sobrevivan judíos; aunque tengo entendido que en la actualidad los polacos tienden hacia una especie de nostalgia, similar a la actitud estadounidense hacia los indios,  a los que consideran exóticos y admirables. En otros siglos, los polacos fueron la salvación de los judíos, de modo que no perseguía una imagen peyorativa, sino que buscaba un animal fuera de la cadena alimenticia del ratón y el gato y di el cerdito Porky – y todo el pacífico reino de los dibujos-, un modelo útil, puesto que Porky forma parte de una pandilla divetida, junto con Bugs Bunny y el pato Lucas.  ¡Si Wilbur, el cerdo de La Telaraña de Carlota, es adorable y los  cerdos, representados por Snowball y Napoleón, son las estrellas de Rebelión en la Granja!  Además las dualidades cerdito/puerco y ratoncito/roedor enriquecen la simpleza del concepto básico de Maus.

Si pienso en Hitler como mi colaborador, en su plan para el Reich de los Mil Años, las razas eslavas, polacos inclusive, no iban a ser exterminadas como los judíos, sino que trabajarían hasta morir. Estaban destinadas a convertirse en la mano de obra eslava de la raza superior.  En mi bestiario, los cerdos de una granja se crían para carne. Los cebas, los matas y te los comes. Si en una granja hay ratones o ratas, lo único que puedas hacer es matarlos antes de que se coman todo el grano. Por tanto mi metáfora mantenía esa ventaja particular y al mismo tiempo reflejaba las reservas de mi padre hacia los polacos como grupo.

Hay una página, la 138, donde la imagen principal –la grande de abajo a la izquierda- muestra a Vladek y Anja disfrazados de polacos con unas burdas caretas de cerdo encima de las otras encima de las otras, más convincentes, de ratón. A Anja le asoma una larga cola de ratón, porque a ella, con sus rasgos semíticos, no debió de serle tan fácil hacerse pasar por polaca como a Vladek. En esa páginas, tienes en esencia, el cubo de una rueda, esa viñeta inferior izquierda, del que parten los radios que son el material que lo rodea. Así que Vladek y Anja, con sus caretas evidentes de las cuelgan los lazos, se encuentran entre dos episodios opuestos. En uno su ex niñera, una polaca que había sido íntima de la familia, abre la puerta y se la cierra en las narices cuando le piden cobijo.  Más adelante descubrimos que es la misma mujer que les robó todo lo que tenían y les devolvió las fotos de la familia porque carecían de valor monetario. Eso por un lado. Por otro lado, en la misma página, visitan al conserje del bloque donde vivían cuando tenían dinero, un polaco de clase baja llamado señor Lukowski. Desesperados, van a su antiguo edificio y llaman a la puerta, y el señor Lukowski, con gran riesgo personal, los esconde en el cobertizo. De forma sucinta y en una sola página te encuentras con las dos caras de la careta del cerdo.

 

Dibujaste otros muchos animales además de ratones, gatos y cerdos. ¿Cómo lo decidiste?

Bueno, llegó un momento en que me sentí esclavo de mi propia metáfora. No podía decir sin más: “el resto de grupos tendrán caras humanas anodinas”. Cada caso exigía una solución diferente. Uno de los primeros problemas que me encontré fuimos nosotros, los estadounidenses – tiendo a sentirme más estadounidense que judío-; en un crisol como este cuesta imaginar qué animal utilizar. Volviendo a mi narración original de la cultura popular americana: los gatos persiguen a los ratones y los perros, a los gatos…es pura cadena alimenticia.  De hecho, recurrir a los cerdos significaba permitir la participación de una criatura ajena a dicha cadena porque, independientemente de papel de los polacos en la Segunda Guerra Mundial como víctimas y verdugos, no pertenecían a la cadena alimenticia. Eran testigos. Ellos no crearon el genocidio. Tuvo lugar en su granja, en su terreno y, dado que de entrada no les aguardaba el mismo destino que a los judíos, ejercieron de testigos.

Pero lo de los perros fue fácil; es casi una respuesta de concurso televiso a la pregunta de qué animales se te ocurren y cómo los percibes. Los perros eran los conquistadores heroicos de los gatos, así de simple. Además, en cuanto te pones a dibujar perros, tienen un montón de razas para elegir.

Tienes collies y perros de salchicha, cocker spaniels y chihuahuas, y las diferencias entre las distintas variedades están mucho más claras que en los gatos, aunque los amantes de los gatos opinen lo contrario. Semejante variedad me llevó a decirme en voz alta “Vale, ya lo pillo. Los americanos somos una raza mestiza”. En cuanto me puse a pensar lo que implicaba dibujar a perros de uniforme me acordé de los carteles de Bill Maudin de Willie y Joe, los “caraperros” de la Segunda Guerra Mundial, como llamaban a los soldados.

Tenemos peces británicos, renos suecos y muchos más…

Sí, a medida que me aproximaba al final del libro la metáfora dejó de interesarme, pero me tenía atrapado. La gente me preguntaba: “¿Cómo nos dibujarías a nosotros, los  italianos?”, y nunca sabía qué contestar. Tuve que ir solventando cada caso según se iba presentando y de ahí a secuencia de Maus II, en la que hablo con Françoise de cómo dibujarla.

En cierto modo, empecé a tender al absurdo para asegurarme de que no se tomara metáfora, hum, la pie de la letra. Cuando Vladek busca a Anja después de la guerra, acude a un centro de desplazados en Belsen. Los británicos dirigen el campo. Supongo que podría haber esquivado la cuestión puesto que solo aparecen en un par de viñetas, pero decidí darles un papel de figurantes. Pensé en el pescado con patatas, un plato típico allí, en la cultura isleña, en peces fuera del agua. Todo ello me condujo a dibujar peces en jeeps en lugar de bicicletas.

Recordaba a algunas viñetas del primer tomo, donde caí en la cuenta de que en el mundo no había solo polacos, alemanes y judíos. Cuanco Vladek acompaña a Anja al sanatorio, hay otros animales. Hay una cabra, varios conejos, renos o alces…No lo sé, creo que al fondo asoma una jirafa. Ilustraba la posibilidad de un reino donde varios animales convivieran en paz.

 

 

Fuente: Entrevista extraída de Meta-Maus
Fecha: 23/10/2018 | Creado por: Franco
Categoria: 3T