A continuación analizaremos la situación de Alemania en el período entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, y sus consecuencias como antecedentes al nazismo.

 

EL FRACASO DE LA REPÚBLICA DE WEIMAR 

(1919-1930) 

EL CONTEXTO HISTÓRICO DEL ASCENSO DE HITLER AL PODER




La expansión del poder de Hitler constituyó en buena medida el reflejo de la debilidad tanto del orden interno como del internacional en aquella década. La crisis de Weimar había sido tan profunda que Hitler sólo necesitó tocar las estructuras restantes para que se vinieran abajo. 



El final de la Primera 
El 28 de junio de 1919 terminaba la Primera Guerra Mundial. Los países vencedores en la primera gran contienda mundial firmaron con los perdedores un gran acuerdo para dotar a Europa de unas nuevas fronteras y, en definitiva, sellar un  orden internacional. 



El Tratado de Versalles trataba de poner orden en la escena europea, garantizar una paz duradera para el mundo e imponer unas condiciones a los vencidos que evitaran futuras guerras. Nunca un Tratado consiguió efectos más paradójicos y contradictorios, pues sentó las condiciones para la futura contienda mundial y para el ascenso de los fascismos en los países vencidos. 
 


Pero también la escasa determinación de las potencias occidentales a la hora defender los principios democráticos, tal como ocurrió con los casos de Checoslovaquia, Polonia y España, sentó los cimientos, en los años 30, para la deriva imperialista y guerrera de las emergentes potencias fascistas. 
 


A la frustración y el sentido dolor patriótico por haber perdido la guerra, Alemania y Austria-Hungría tenían que sufrir la pérdida de numerosos territorios, el pago de cuantiosas indemnizaciones y unas condiciones tan onerosas que les colocarían en unas condiciones realmente adversas para recuperarse de una guerra. 
 


La crisis económica que padecía toda Europa tras la contienda se agravaba en Alemania por el peso de las sanciones y las reparaciones de guerra. 
 


Siguiendo unos principios que muchas veces no se ajustaban a criterios étnicos, sino más bien a consideraciones políticas de unas grandes potencias que tan sólo pretendían debilitar a los derrotados, los vencedores impusieron a Alemania unas condiciones basadas en la humillación territorial, en una desmilitarización forzada y en la aceptación del pago de unas deudas de guerra imposibles de pagar para un país en bancarrota y en plena ebullición social tras la guerra. Los mapas, además, eran absolutamente irracionales en muchos casos; respondían más bien a unas lógicas políticas-militares que trataban de dividir a los vencidos que a criterios de racionalidad política. 
 


Peor parada quedo Austria-Hungía, que tuvo que aceptar su partición en dos Estados y la pérdida territorial de importantes zonas del antiguo Estado. Transilvania fue adjudicada a Rumania, Voivodina, Bosnia y Herzegovina e incluso territorios situados en Eslovenia y Croacia a Yugoslavia, Bucovina a Ucrania y la otra orilla del Danubio, donde había una importante comunidad húngara, a Eslovaquia; uno de cada tres húngaros quedaba fuera de sus fronteras y repartidos en cinco Estados. Un drama recordado todavía por los ultranacionalistas húngaros y los poetas como el gran drama nacional magiar. 
 


Las potencias vencedoras fijaron unas fronteras para Europa Central y los Balcanes que en el futuro, tal como se vería dos décadas después, serían fuente inagotable de problemas y conflictos. La Sociedad de Naciones creada tras la guerra, precursora de las Naciones Unidas, tendría sobre su mesa nada más comenzar innumerables quejas y querellas de las minorías con respecto al trato que le daban los nuevos Estados en los que habían sido incorporadas obligatoriamente. Luego, debido a su incapacidad por poner orden en los contenciosos y el abandono de Alemania, la institución colapsó y estos problemas explotaron súbitamente, a veces de forma violenta, otras mediante la vía política. 
 


En lo que respecta a Alemania, el Sarre quedó bajo la administración de la Sociedad de Naciones, que concedió a Francia su explotación económica durante 15 años; Eupen y Malmedy fueron cedidas a Bélgica; el pequeño territorio de Schleswig-Holstein pasó a dominio danés después de los resultados de un plebiscito y la mayor parte de la Provincia de Posen y Prusia Occidental, parte de Silesia, pasaron a dominio polaco. Luego, las ciudades costeras del mar Báltico, Danzig y Memel, se configuraron como ciudades libres bajo autoridad polaca y de la Sociedad de Naciones. 
 


No obstante, aparte de los fríos datos, millones de alemanes quedaban fuera de las fronteras de Alemania, lo que más tarde alimentaría los fuegos del discurso victimista y ultranacionalista nazi y también crearía numerosos contenciosos con los nuevos 
 


Estados creados, en muchos casos, artificialmente, tal como era los ejemplos de Yugoslavia y Checoslovaquia. A este respecto, hay que recordar que la cuestión de los Sudetes, donde residían unos tres millones de alemanes, fue la espita que abrió las puertas a la Segunda Guerra Mundial y que le sirvió a Hitler como señal de aviso de que Francia y el Reino Unido no estaban dispuestos a mover un dedo por sus supuestos aliados.
 

La República de Weimar fue el régimen político y, por extensión, el período histórico que tuvo lugar en Alemania tras su derrota al término de la Primera Guerra Mundial y se extendió entre los años 1919 y 1933. El nombre de República de Weimar es un término aplicado por la historiografía posterior, puesto que el país conservó su nombre de Deutsches Reich Imperio Alemán»). La denominación procede de la ciudad homónima, Weimar, donde se reunió la Asamblea Nacional constituyente y se proclamó la nueva constitución, que fue aprobada el 31 de julio y entró en vigor el 11 de agosto de 1919.

En 1933, la República de Weimar concluye, ya que, si bien la constitución de 1919 no fue revocada hasta el término de la Seguynda guerra mundial, el triunfo de Adolf Hitler y las reformas llevadas a cabo por los nacionalsocialsistas la invalidaron mucho antes, instaurando el denominado Tercer Imperio alemán (Tercer Reich).

 

 

Fecha: 15/3/2018 | Creado por: Agustina
Categoria: Primer Trimestre