Lee el siguiente texto y realiza las consignas en el espacio que indique tu docente:

  1. Marca todos los lugares y regiones que se mencionan en el texto.

  2. Ubica cada uno de ellos en el mapa de Egipto.

  3. Selecciona 5 de ellos y comenta sus características del clima y relieve.

 

El mundo religioso de los anti­guos egipcios, por la multitud de creencias que conjugó y su prolongada permanencia en el tiempo, resulta complejo. De carácter po­liteísta, la religión oficial, como todos los credos, pretendía dar respuesta a todos los interrogantes de la vida, en especial el de la muerte. A diferencia de lo que ocu­rría en otras civilizaciones, como, por ejemplo, la griega, la religión egipcia no mostraba desarrollos míticos con rela­ción a los dioses, ya que sus deidades, por exigencia de la propia naturaleza teocrá­tica de la sociedad, tendían a revestir un carácter absoluto e inmodificable. Sí, en cambio, existían mitos referidos a los grandes procesos de la realidad, co­mo, por ejemplo, la creación del mundo.

En este caso particular, los antiguos egipcios otorgaban la primacía al dios Re, también denominado Re-Harakhty o Atum. El mito más difundido le confería la condición de creador del Universo a partir de su emergencia del caos. Tras ha­cer pie en un montículo que sobresalía de las aguas, con el barro mismo había cre­ado otra pareja de dioses -Shu y Tefenet- que, a su vez, habían dado a luz a Geb, dios de la tierra, y a Nut, diosa del cielo. Finalmente, los hijos de Geb y Nut -Osiris, Isis, Seth y Neftis- completaron la creación de los demás seres y elementos que constituyen el mundo. Otros relatos míticos, en su mayoría recogidos por el historiador Plutarco, refieren episodios de tipo dramático, como el del asesinato de Osiris por Seth, la concepción de Horus por su madre Isis, embarazada por el cuerpo difunto de Osiris, y la derrota de­finitiva de Seth a manos de Horus.

 

Variantes regionales

Los dioses eran organizados de distinta manera en las diferentes regiones de Egip­to. Por lo general, se distribuían por trí­adas integradas por dos deidades mayo­res y una tercera juvenil. La tríada imperante en Tebas estaba constituida por Amón-Re, Mut y Khnos, las divinida­des de los tres santuarios principales de Karnak. Las tres divinidades respondían a un esquema de familia básico -padre, madre e hijo- y a las connotaciones má­gicas del número "tres". En Heliópolis, el dios Sol, cuyo culto fue desplazado por los de Re y Atum, se mantuvo de manera independiente. Se le atribuyeron dos esposas -Iusas y Athor-Nebethepet-, que personificaban elemen­tos sexuales propios del mito de la creación. En Menfis, los cuatro dioses princi­pales -Ptah, Sakhmet, Nefertem y Sokar- variaban en su asociación: los tres prime­ros integraban la tríada, mientras que So­kar, dios de la necrópolis de la ciudad, era asimilado a la figura de Otah.

​ Tríada de Tebas

 

En casi todas las organizaciones del panteón oficial y de los panteones loca­les, las asociaciones de las divinidades so­lían responder a cierto sincretismo. En algunas regiones, Amón-Re era Amón en su aspecto de Re, y éste, en otros lugares, podía ampliarse hasta ser denominado Amón-Re-Atum. Por lo general, en todo el Antiguo Egipto predominaba el culto de Re, ya que respondía a la universali­dad del culto solar. Un caso distinto, por ejemplo, es el caso del dios Osiris, que en Abidos es identificado como Khentamentiu, acoplándose con un dios local de an­tiguo culto perteneciente al Bajo Egipto.

 

Los dioses mayores

Los egipcios desarrollaron un sistema de creencias, mitos y rituales de gran complejidad, caracterizado por su diversidad y autonomía según los períodos dinásticos y las regiones en las que estaba dividido el imperio. Las primeras deidades tuvieron un carácter puramente local, y correspondían a poblados y grupos tribales independientes. Posteriormente, con la formación de los grandes estados en el norte y en el sur del territorio, las divinidades originarias fueron absorbidas y asociadas a los centros más desarrollados. Sobre estas bases y en un proceso de gradual integración, se fue constituyendo un panteón tan rico como amplio, con una particular presencia de figuras de origen agrario o proporcionadas por la naturaleza.

ISIS: Diosa de la maternidad y del nacimiento, su nomina­ción egipcia era Ast -"trono"-, siendo Isis un nombre de procedencia griega. Con la XVIII Dinastía, se impuso su representación más común: sentada y, por ser hija de Re, portando en su tocado un disco solar enmarcado por dos cuernos, atributos de la diosa Hathor. Hermana y esposa de Osiris, el templo más importante dedicado a su culto se hallaba en la isla de File. También se la veneró en Gizeh como Señora de las Pirámides.

HORUS: Era llamado el dios unificador, dios del cielo la luz y la bondad, era hijo de Isis y de Osiris. Después de que el malvado Seth, dios de la oscuridad y del mal, asesinara a Osiris, Horus vengó la muerte de su padre y lo mató. Fue venerado en todo Egipto, solía ser representado como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón. Dios celeste y sanador, Horus era respetado como el iniciador de la civilización egipcia e invocado en casos de enfermedad y conflictos legales. Sus principales templos estaban en Edfu y Letópolis.

Vista actual del Templo de Horus

 

 

La tumba de Tutankhamón

El 4 de noviembre de 1922, el investigador británico Howard Carter, en su recorrido por el Valle de los Reyes, realizó un hallazgo que conmovió a la arqueología: la tumba del legendario faraón Tutankhamón. Por la cantidad y el valor de los objetos encontrados, el hecho constituyó uno de los grandes hitos de la egiptología. Miembro de la XVIII Dinastía, Tutankhamón gobernó desde 1333 hasta 1323 a.C. Su nombre, que significa "imagen viva de Amón", se asocia con grandes acontecimientos religiosos, como la supresión del culto al dios Atón y su reemplazo por el de Amón. Fue un paso decisivo en la consolidación de la unidad, siempre conflictiva, entre el Alto y el Bajo Egipto.

La tumba es un  pequeño hipogeo de 108.83 m2, que ya había sufrido varios intentos fallidos de saqueo. Su altura máxima es de 3.68 m. y su anchura máxima de 7.86 m. comprende seis secciones: escalera, pasillo, antecámara, cámara funeraria, sala del tesoro y anexo. En 1922, tras diez años de búsqueda, Howard Carter, encontró esta tumba y tardó más de seis años en extraer todas las maravillas que atesoraba. El 6 de marzo de 1924 entró a la cámara funeraria y halló cuatro sarcófagos, en uno de ellos la momia de Tutankhamón.

EL VALLE DE LOS REYES: El faraón Thutmosis I, de la XVIII Dinastía, fue el primero en ordenar la construcción de su hipogeo en el Valle de los Reyes para evitar los expolios. En el valle, destino final de los gobernantes del Imperio Nuevo, se han localizado 62 tumbas, la última fue la de Tutankhamón. El valle que se halla en la orilla occidental del Nilo, cerca de Tebas, alberga tumbas reales y privadas.

Vista actual del Valle de los Reyes

 

La ciudad de los muertos

El valle de Gizeh es una inmensa necrópolis situada en la orilla occidental del río Nilo. Alberga las tres pirámides más destacadas del Egipto faraónico: la de Kheops, la de Kefrén y la de Micerino. Cada pirámide forma parte de un complejo mortuorio, en el que a excepción de la Gran Esfinge, escultura existente en la de Kefrén, se repiten los mismos elementos. Además, en el valle están el Gran Templo, la llamada “Ruta de Procesión”, la mastaba del dignatario, el templo funerario propiamente dicho y una pirámide secundaria.

Complejo funerario de Gizeh

Fecha: 15/6/2018 | Creado por: Sandra
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