Chicos/as. Con esta actividad comenzaremos a analizar el movimiento obrero argentino a partir de la huelga general de 1936

LA HUELGA GENERAL DE 1936

Observen el siguiente video introductorio

 

Lean el siguiente texto y contesten las preguntas que se encuentran debajo teniendo en cuenta lo visto

LA HUELGA GENERAL DE 1936 por Miguel Ruffo

Jueves 07 de enero de 2016

Se cumplen hoy 80 años de un hito en la historia de las luchas obreras con epicentro en la ciudad de Buenos Aires: la huelga general del 7 y 8 de enero de 1936.
“La huelga general del 7 de enero (continuada el día 8 del mismo mes de 1936) fue declarada, como veremos más adelante, por el Comité de Defensa y Solidaridad con los Obreros de la Construcción, que se encontraban en huelga desde el día 23 de octubre de 1935, en demanda de mejoras salariales, reconocimiento del sindicato, descanso dominical absoluto, jornadas de 4 horas los sábados, abolición del trabajo a destajo y responsabilidad empresaria en los accidentes de trabajo”, relata Nicolás Iñigo Carrera.
Para comprender la huelga general del 7 y 8 de enero de 1936 es necesario referirnos a los cambios políticos, económicos, sociales y gremiales desarrollados con posterioridad al golpe de Estado de 1930.
En primer término, con la irrupción de las Fuerzas Armadas en el ámbito de la política, se transitó de una democracia burguesa a un proyecto de Estado corporativo inspirado en los fascismos europeos, proyecto que naufragó frente a las tendencias conservadoras de la burguesía terrateniente dominante, dando por resultado una “democracia condicionada y fraudulenta”, y decimos condicionada porque al vetar el régimen dictatorial la fórmula Alvear-Güemes para la presidencia en las elecciones de 1932, la Unión Cívica Radical levantó la consigna de abstención electoral y eso permitió el triunfo de Agustín Pedro Justo, candidato de la concordancia conservadora, así como también que el Partido Socialista contase con la mayor representación parlamentaria de su historia, canalizando gran parte de los votos radicales. 
Lo cierto es que el golpe de Estado colocó a la clase obrera en una situación hasta entonces inédita en lo que hacía a las condiciones de su desarrollo sindical y político. De estos años data la organización, en el seno de las fuerzas policiales, de una sección especial de represión al comunismo. 
En segundo término, la crisis de la economía capitalista agroexportadora hizo que la burguesía terrateniente dominante adoptase una política de industrialización por sustitución de importaciones, no solo para mantener el equilibrio del sector externo sino además para abrir nuevos ámbitos para la valorización del capital. Como la huelga fue declarada en solidaridad con los obreros de la construcción, es relevante tener en cuenta los cambios registrados en este rubro de la economía y del mercado de trabajo.
“Con respecto a la obra pública, durante el gobierno de Justo se construyeron en la Capital Federal y sus cercanías, entre otras obras, el edificio del Ministerio de Obras Públicas (9 de Julio y Moreno), varios edificios policiales (Garage y talleres de la Policía de la Capital, cuartel de la Policía Montada, comisaría de Puerto Nuevo), los nuevos cuarteles de Palermo y el nuevo edificio del Colegio Militar en El Palomar, se continuó la construcción de la Cárcel de Contraventores (Villa Devoto), se completó el edificio del Colegio Nacional de Buenos Aires y se iniciaron los de la Academia Nacional de Medicina, de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, del Museo Bernardino Rivadavia, del Ministerio de Hacienda y del Ministerio de Guerra. Se construyeron, también, barrios de viviendas, nuevos puentes sobre el Riachuelo (...), el primer tramo del subterráneo a Palermo, la rectificación del Riachuelo y el entubamiento del arroyo Maldonado, y, sobre él, la avenida Juan B. Justo”, señala en apretada síntesis Iñigo Carrera. 
En tercer término, en 1930 se había constituido la Confederación General del Trabajo (CGT) como única central sindical, hegemonizada por los sindicalistas. Pero los acuerdos de estos con las empresas y el Gobierno, en lo que hace a los salarios de los ferroviarios, fueron generando un malestar que permitió a los socialistas, con el apoyo de los comunistas, desplazar a los sindicalistas de la dirección de la central.
Más relevantes son los cambios en las organizaciones gremiales que, como resultado del proceso de industrialización, fueron transitando de la organización por oficios a la organización por industrias. Recuerda Rubens Íscaro: “Se creó el Comité Mixto del Ramo de la Construcción, en el que participaron los sindicatos de pintores, albañiles, yeseros, parquetistas, marmolistas, modeladores, carpinteros y aserradores”. 
Como hemos señalado, los obreros de la construcción  venían sosteniendo una huelga por reivindicaciones económicas y gremiales desde octubre de 1935. En enero de 1936 se llegó a una huelga general de solidaridad con estos trabajadores. ¿Cómo se gestó esta solidaridad de clase?
Para responder a esta pregunta debemos tener en cuenta que la huelga general fue la culminación de un extenso movimiento de solidaridad con los obreros de la construcción, que fue aglutinando al conjunto de la clase a través de los aportes dinerarios para sostener el fondo de la huelga; de la ayuda a los hijos de los trabajadores en huelga, al llevárselos a recreos y paseos; de la donación de alimentos por parte de algunos comerciantes; de la formación de comedores y de la organización de colectas.
Con todo esto, lo que queremos subrayar es que la huelga general no resultó de una improvisación, de una inmediatez, sino que fue el corolario final de una solidaridad de clase. 
La huelga general fue activa y se extendió con manifestaciones, piquetes, actos y enfrentamientos en distintos barrios de la ciudad. Dejó su saldo de muertos y heridos, de luchas contra los rompehuelgas, de quemas de tranvías y ómnibus que no acataron la huelga. 
Decía el diario Crítica del 7 de enero de 1936: “La huelga general organizada por ciertos gremios en solidaridad con los obreros de la construcción, que se venía anunciando desde hace varios días, tuvo hoy una realización de tan altos alcances que ha alterado por completo el ritmo febril de Buenos Aires y la ha inmovilizado en la mayoría de sus barrios más extensos y populosos. No se esperaba, en verdad, una demostración tan extraordinaria de solidaridad obrera (…) Barrios de Buenos Aires (…) no acusaban al mediodía ni un solo comercio abierto, ni el tránsito de un colectivo, de un ómnibus, de un tranvía, o de un automóvil de alquiler (…) En síntesis, puede afirmarse que desde hace cerca de veinte años, la Capital Federal no presenciaba un paro semejante.” 
En efecto, la huelga general de enero de 1936 nos hace recordar a la Semana Roja de 1909 y a la Semana Trágica de 1919. No solo revelaba la solidaridad de clase, sino que además, por su conciencia y organización, por las políticas adoptadas por el Partido Comunista de acuerdo a las nuevas directivas de la III Internacional, se insertaba dentro de la conformación de una unidad o frente popular, aunque  solo en la perspectiva de su desarrollo. En lo inmediato, como las luchas desarrolladas el 7 de enero, la represión policial dejó muertos, heridos y presos; la huelga se prolongó al 8 de enero, reclamando la libertad de los trabajadores detenidos y la reapertura de los locales obreros. De esta manera, la huelga general adquirió un matiz netamente político, no solo por su solidaridad y reivindicaciones, sino también porque a través de ella el movimiento obrero enfrentaba no solo a las patronales de la construcción, sino también al Estado burgués. 
¿Cuál fue la relación entre la huelga de los obreros de la construcción y la huelga general? ¿Cómo incidió la huelga general en el resultado de la huelga de la construcción? Dice Rubens Iscaro: “El movimiento (de los obreros de la construcción) terminó a los 96 días con un triunfo total del gremio de la construcción. Como consecuencia de ello surgió un magnífico impulso de los trabajadores de esta industria. Se enviaron delegaciones al interior para organizar al gremio y sacarlo del estado de explotación inhumana en que se hallaba sometido. Como consecuencia de estos trabajos se efectuaron diversos movimientos en distintos lugares del país, que culminaron con la realización de la primera conferencia nacional del gremio de la construcción, del 8 al 10 de junio de 1936. Participaron más de 90 delegados, en representación de 91 sindicatos; se resolvió crear la Federación Obrera Nacional de la Construcción (FONC) y se discutieron sus principios estatutarios”.
Para decirlo con palabras del mismo Iscaro, “la memorable huelga de los días 7 y 8 de enero de 1936” puso al descubierto todo lo que el proletariado puede alcanzar sobre la base de la solidaridad de clase.

Fuentes consultadas
Iñigo Carrera, N. La estrategia de la clase obrera, Buenos Aires, La Rosa Blindada, 2000.
Íscaro, R. Historia del movimiento sindical, Buenos Aires, Editorial Fundamentos, 1973.

Disponible en http://www.trascarton.com.ar/historia/la-huelga-general-de-enero-de-1936

Responder:

1) Expliquen por qué la clase trabajadora se vio en un proceso de expansión durante la década de 1930.

2) Especifiquen los reclamos de los obreros de la construcción.

3) ¿Cuáles eran las tendencias ideológicas dentro del movimiento obrero? ¿Cuál prevaleció durante esta década y por qué?

4) ¿Por qué la solidaridad de clase fue fundamental para el triunfo de los obreros de la construcción?

 

Fecha: 1/11/2017 | Creado por: Maia
Categoria: 3° TRIMESTRE