Una anécdota para pensar

Muchos años atrás, mientras se estaba dictando un curso para voluntarios que formarían parte de una expedición anual a la Antártida Argentina, un alumno le preguntó al profesor si en la Antártida había osos polares. Por supuesto que no -respondió el profesor-.

-      ¿Por qué no?, ¿Acaso los osos polares no viven en los polos?. Repreguntó el alumno

-      Todos saben que los osos polares solo viven en el polo norte. Y la Antártida queda exactamente en el polo opuesto.

-       Pero… si en ambos polos abunda el hielo, la nieve y ese es el hábitat natural del oso polar, ¿por qué no existen los osos polares aquí en el sur?

 El profesor del curso, sin demasiadas ganas de seguir con el tema, improvisó que ningún oso podría atravesar de punta a punta el planeta para llegar al sur, ya que los polos están separados por regiones muy extensas con condiciones climáticas en las que un animal acostumbrado al frío no podría sobrevivir. El alumno, que se mostraba bastante obsesionado con el tema, concluyó comentando que se podría traer a la Antártida una pareja de osos desde el norte en avión, para que habiten y se reproduzcan en el Polo Sur.

 Un año después este alumno, junto con otro de sus compañeros se encontraba en patrulla en la Antártida cumpliendo una misión, sin poder avanzar a causa de una tormenta de nieve con fuertes vientos. Protegidos dentro de su carpa, preocupados por la situación, escasos de comida y preguntándose cuánto tiempo podrían resistir en esas condiciones extremas si el tiempo no mejoraba pronto.

 El compañero; mientras trababa de hacer un poco de agua con la nieve que estaba derritiendo con sus heladas manos, lo miro fijo y le dijo “Después de todo esto que estamos viviendo, ¿Te imaginas si encima ahora apareciesen los osos que se te ocurrió aquella vez traer aquí...?" El silencio y el rugir del viento fueron la única respuesta.

 

El relato que acabamos de leer, es una adaptación de una anécdota contada por personal de Base Marambio, situada en la Antártida Argentina. Muchos de nosotros, lo sepamos o no, nunca nos detuvimos a pensar cuál será el motivo por el cual los osos polares solo habitan en el polo norte. Y quizás más curioso sea el hecho de que los pingüinos, otro conocido animal del hielo, sólo se encuentran en el hemisferio sur. La siguiente imagen ilustra la distribución geográfica de los osos polares y los pingüinos.

 

Fuente: http://penguin.net.nz/faq/faq.html(Dave Houston)

 

Como vemos en el planisferio, no existe ningún punto de nuestro planeta en el cual convivan pingüinos (en azul) con osos polares (en verde). Otra información que nos da la imagen de arriba es que los pingüinos no son exclusivamente polares, ya que habitan hasta en el ecuador mismo (Islas Galápagos). Esto podría relacionarse con el hecho de que, a diferencia de la única especie de osos polares existente (Ursus maritimus), contamos en nuestro planeta con 19 especies de pingüinos, que, como vemos, colonizaron diferentes ambientes, ya que muchas de estas especies son migratorias.

 

De la observación a la pregunta

Por otro lado, encontramos algunas similitudes entre osos y pingüinos que llaman la atención. Ambos animales tienen un “tapado” muy denso (formado por pelaje en los osos y plumas en los pingüinos). En ambos casos, una capa externa más dura y gruesa cubre la capa interior que es más mullida y suave. Tanto los pelos de los osos, como las plumas de los pingüinos son huecos en su interior. Todo esto contribuye a dejar atrapado, alrededor del cuerpo, una cantidad considerable de aire a modo de aislación del frío aire polar, manteniendo la temperatura del cuerpo hasta más de 50 grados por encima de la temperatura ambiente, dado que ambos son homeotermos. También ambos tienen una gruesa capa de grasa por debajo de la piel que contribuye a dicha aislación térmica. Ambos animales son excelentes nadadores. Las patas traseras de los osos y las patas de los pingüinos, funcionan, al entrar al agua, como timones que dan dirección al avance.  Por lo tanto podríamos decir que en ambos casos, las extremidades delanteras impulsan el nado, mientras que las traseras lo dirigen. Ambos tienen en la piel glándulas especiales que “impermeabilizan” con una sustancia aceitosa el pelaje/plumaje, evitando que se empapen y quede en contacto la helada agua con el cuerpo. Al salir del agua, una pequeña sacudida y la capa aislante de aire vuelve a formarse alrededor del cuerpo.

La pregunta que surge entonces, luego de conocer estos hechos, podría ser parecida a la que se hizo el alumno… entonces, si ambos están tan bien adaptados a la nieve y al agua helada… ¿Por qué no coexisten pingüinos y osos en un mismo hábitat?. Si tenemos en cuenta el comportamiento de ambos animales, resulta bastante obvia una cuestión “alimenticia”: Ambos son carnívoros, los pingüinos se alimentan de peces y otros animales acuáticos, mientras que los osos necesitan presas de mayor tamaño que cazan generalmente fuera del agua. Los pingüinos, a pesar de ser tan ágiles en el agua, en tierra son muy lentos y como ya sabemos, no vuelan. A pesar de ello, los huevos los ponen en tierra, razón por la cual deben pasar largo tiempo en tierra firme durante la época reproductiva, pero “despreocupados” de ser comidos, ya que donde ellos viven, sus únicos predadores son acuáticos. Imaginemos entonces por un momento, una pareja de pingüinos anidando en un área con osos polares al acecho…

En base a lo visto anteriormente y a estos ejercicios imaginativos, podríamos responder la pregunta elemental “¿Por qué no coexisten pingüinos y osos polares?” con un doble argumento: Ninguno sobreviviría una migración radical de norte a sur ni de sur a norte, y si lo hiciesen, los osos no dejarían ningún pingüino “en el vecindario”.

Fuente: Equipo de Docentes de Cs. Naturales.
Fecha: 15/5/2017 | Creado por: Gabriela Amancay
Categoria: Evolución