5 años de intenso trabajo, 16 aplicaciones gratuitas que no necesitan internet para poder usarlas y 80.000 descargas fueron algunas de las cifras que los miembros de Proyecto DANE -organización no gubernamental (ONG) que se basa en el desarrollo de aplicaciones diseñadas para el aprendizaje de niños y jóvenes con discapacidad intelectual- enumeraron al inicio del encuentro.

Los alumnos de 3er. año de TIC y 3er. año de la orientación Humanidades fueron quienes escucharon atentamente a los expositores con el objetivo de incorporar nuevos conocimientos e ideas para luego poder llevar adelante sus propios trabajos colaborativos.

Pablo Fiuza, Coordinador del Proyecto DANE, -quien estuvo acompañado por Nicolás Daneri Raffo, Responsable Técnico del proyecto, y Graciela Roldán, Responsable de Contenidos- contó cómo comenzó la iniciativa: “Yo sabía que quería hacer algo que se relacione con la tecnología y que además ayude a la sociedad”. Esa motivación fue el puntapié inicial para llevar a cabo las aplicaciones que integran la tecnología informática con la educación y lo que les permitió, luego de varios años de trabajo, ser reconocidos como proyecto de interés general por la Legislatura Porteña.

Durante la charla, los invitados explicaron que desde el primer momento trabajaron con mucho entusiasmo y que las app no están pensadas para un sector en particular: “Son multisensoriales y para todos los públicos posibles: niños pequeños, abuelos con dificultades visuales o auditivas, personas que sufrieron un accidente cardiovascular o con distintas discapacidades”.     

Para que esto pudiera ser constatado, los emprendedores invitaron a los estudiantes a descargar las apps y evaluarlas en vivo. Al realizar la tarea, se sorprendieron con distintos descubrimientos:    

-Todas implementan, únicamente, las palabras escritas en imprenta mayúscula para facilitarle la lectura al usuario.

-Se usan fotos y no dibujos animados para que las representaciones sean lo más parecidas a la realidad.   

-Nunca se le dice a quien está utilizando la app que lo que hizo está mal. Se busca motivarlo para que lo intente otra vez. Siempre es importante resaltar los aspectos positivos.   

-Cuando el participante acierta, la aplicación lo felicita con la aparición de globos y serpentinas. Es fundamental reconocer los logros.

-Cuentan con la posibilidad de que una voz en off explique los ejercicios, facilitando así la tarea para aquellos que no pueden ver con claridad.

-Algunas aplicaciones tienen incorporado el lenguaje de señas.

“Nuestro aprendizaje se da de manera espontánea, pero las personas con discapacidad necesitan un soporte para poder desarrollarlo. Lo que nosotros proponemos son aplicaciones para que otros puedan adquirir movilidad y autonomía, y así tener independencia en la vida”, sostuvo Fiuza.

Además, los invitados repasaron las distintas etapas de desarrollo para que una app sea incorporada a DANE. “La tecnología brinda muchas posibilidades, lo importante es detectar en dónde la podemos aplicar para ayudar a otros”, explicaron.    

Muchos alumnos se mostraron interesados en poder participar y pensar proyectos inclusivos desde las especialidades en las que cursan y, al cierre del encuentro, los oradores los invitaron a compartir sus planes y desarrollarlos junto a ellos. “Ustedes tienen mucho potencial. Si ponen sus ideas en palabras y las debaten o realizan un proyecto pueden llegar a resultados espectaculares, que van a conducir a que otras personas logren una mejor calidad de vida”, afirmó Graciela Roldán. A lo que Daneri Raffo agregó: “Sus ideas, por más mínimas que parezcan, pueden provocar un impacto gigantesco”.

Fecha: 23/4/2018 | Creado por: Dario Marcelo
Categoria: Novedades
Etiquetas: