Sentados en mesas largas, rodeados de pinceles y temperas de colores, los chicos de 4to. año de Diseño Industrial recibieron la visita de Tucho y Julio, artistas plásticos con ceguera y miembros de Audela -organización no gubernamental  (ONG) que desarrolla programas de concientización y sensibilización con el fin de promover la integración social de personas con discapacidad-.     

El encuentro formó parte de una serie de actividades destinadas a los alumnos de la orientación, en las que el objetivo es que puedan conocer las distintas realidades que los rodean, empatizando con el otro, reflexionando sobre el tema y aplicando lo aprendido en los nuevos proyectos que emprendan durante el año.

Al comienzo de la charla, los invitados contaron cómo fue que se involucraron en el mundo del arte y compartieron sus experiencias con los chicos. “Cuando perdí la vista y el olfato estaba muy triste, no quería seguir. Tardé varios meses en recuperarme, pero luego entendí que dependía de mí continuar quejándome o empezar a sonreír. A partir de ahí comencé a pintar y hoy soy feliz”, contó Tucho.

Julio estaba trabajando y le explotó un vidrio en la cara. Se operó muchas veces, pero no pudo recobrar la vista. Por medio de un vecino se enteró de que podía ir a un curso para aprender a pintar y sintió que una nueva oportunidad aparecía en su camino. “Somos iguales que ustedes sólo que no vemos”, aseguró.

Luego de sus testimonios, los alumnos fueron invitados a participar de una experiencia distinta. Con los ojos vendados, cada uno debió dibujar un auto de carreras.      

Más tarde -ya con los dedos pintados y las hojas repletas de garabatos de colores- los chicos compartieron sus creaciones y contaron cómo les resultó la actividad. Inseguridad, diversión, nervios, incertidumbre, incomodidad y curiosidad fueron algunos de los calificativos que utilizaron para hablar sobre ella.  

Durante el encuentro, los estudiantes también tuvieron la oportunidad de realizar diversas consultas a los invitados: “¿Qué pintan?”, “¿Qué sintieron la primera vez que lo hicieron?”, “¿Cómo calculan las dimensiones para dibujar?”,  “¿Cómo hacen para rellenar las figuras?”, “¿Siempre se basan en el recuerdo para crear?”, “¿Venden sus trabajos?”, “¿Cómo hacen para afeitarse”.

Como despedida, los alumnos jugaron al truco con Julio y le pidieron a Tucho que los sorprendiera con distintos dibujos realizados en vivo.       

 

Una cultura distinta

Otra de las actividades realizadas vinculadas al diseño y las discapacidades fue un taller de lenguaje de señas liderado por Mónica Spina, coordinadora de Audela, y Matías, un integrante de la institución con hipoacusia.

En esta oportunidad fueron los chicos de 3er. año quienes conocieron los distintos tipos de dificultades auditivas y reflexionaron sobre el tema.    

Al comienzo del encuentro, los estudiantes se presentaron a través del alfabeto dactilológico, que consiste en la representación manual de las letras que componen el abecedario de la lengua oral, y compartieron algunas de sus inquietudes con Matías. “¿Cómo hacés para entenderte con tu familia?”, “¿Sabés escribir?”, “¿La lengua de señas es en todos los países igual”?, “¿Podés escuchar música?”, “¿Usás audífono?”, “¿Naciste sordo?”, fueron algunos de los interrogantes planteados.

El invitado contó que su problema se debe a una enfermedad que sufrió su madre durante el embarazo, que con su entorno se entienden a través de la mímica, y que su dificultad jamás le impidió estudiar ni trabajar. “Es importante que sepan que una persona sorda no se siente discapacitada. Se piensa como alguien con una cultura minoritaria y un lenguaje propio”, aseguró Spina. 

Durante el encuentro también hubo lugar para los juegos. Divididos en dos grupos, Matías desafió a los alumnos a adivinar distintos animales que iba representando a través del lenguaje de señas.

Al cierre de la actividad todos sacudieron las manos a modo de despedida, pero también para darle la bienvenida a un tema que hasta el momento resultaba ajeno para los chicos.

 

Integración y aprendizaje

Como corolario de las actividades, los chicos de 6to. año participaron de una charla explicativa acerca de los distintos grados de discapacidades que existen y, luego de compartir sus dudas e inquietudes sobre el tema, recibieron la visita de alumnos y docentes de la escuela especial "Lucero del Alba”.

Sentados en ronda y en un clima de mucha alegría, se presentaron y  bailaron al ritmo de la música. Más tarde, se dividieron en grupos y se dispusieron a participar de diferentes desafíos. Con mucho entusiasmo, realizaron figuras con distintas partes del cuerpo. Brazos, piernas y manos se entrecruzaron para crear corazones, olas, árboles y barcos.

Luego llegó el momento de jugar empleando materiales de educación física. Risas y trabajo en equipo fue lo que pudo verse a lo largo de todo el encuentro.

Al final de la jornada los chicos compartieron un rico almuerzo e intercambiaron experiencias que los hicieron reflexionar sobre una realidad distinta. 

“Confiamos en que esta clase de actividades nos transformen a docentes y estudiantes en seres más sensibles, ciudadanos lúcidos capaces de ponerse en el lugar de los demás”, expresó muy conforme Mariela Sobrado, directora de la orientación.

Fecha: 27/6/2018 | Creado por: Lorena
Categoria: Jornadas Disc&DSÑ
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